Archivo de la categoría: Aloe vera

Cuidados de Alta gama con Aloevera para tu cutis

 

Sonya® Skin Care Collection
Sonya® es la esencia de algo más que belleza: es
una expresión de rejuvenecimiento, admiración y
amor.

La formulación de ingredientes de nuestra
colección, la cual incluye sábila, extractos de fruta,
té blanco y humectantes superiores, renueva la piel
de su cutis.

Estos ingredientes ayudan a rejuvenecer
y humectar su piel como nunca antes.

La Colección de Sonya® Skin Care contiene cinco
elementos fundamentales para limpiar, humectar y
mantener la apariencia y salud general de su cutis.
Aloe Purifying Cleanser, Aloe Refreshing Toner,
Aloe Nourishing Serum, Aloe Balancing Cream, y
Aloe Deep-Cleansing Exfoliator trabajan juntos
para dejar la piel de su cutis fresca y radiante.

¡Consienta su cutis con este proceso de cinco pasos
y trátelo con el lujo que se merece!

INDICACIONES

  1.  Limpie dos veces al día con Aloe Purifyng Cleanser

  2. Tonifique y refresque dos veces al día con Aloe Refreshing Toner

  3. Aplique Aloe Nourishung Serum dos veces al día

  4. Aplique aloe Balancing Cream don veces al día

  5. Exfolie su cutis aproximadamente dos veces por semana con Aloe Deep Cleansing Exfoliator

Cómo Usar la Colección Sonya® Skin Care

Sonya® Aloe Purifying Cleanser

Este extraordinario limpiador con aloe vera y extractos de fruta, quita
delicadamente el maquillaje y las impurezas sin resecar su cutis.

Deja su piel con una sensación maravillosamente suave, fresca y limpia.
Empiece cada mañana y noche con Sonya® Aloe Purifying Cleanser.
Paso 1: Aplique el limpiador a la
yema de los dedos de ambas manos y    
frótelos antes de aplicar.
Paso 2: Masajee el limpiador sobre la
cara y el cuello.
Paso 3: Quite el limpiador con una
bola de algodón o toallita facial, luego
enjuague la cara y el cuello completamente
con agua tibia.

Sonya® Aloe Refreshing Toner

Este tónico refrescante sin alcohol, con sábila y té blanco, suministra la humedad
vital para ayudar a mantener su cutis adecuadamente hidratado.
Use por la mañana y por la noche después del limpiador Sonya® Aloe
Purifying Cleanser.
Paso 1: Aplique a una bola de algodón o toallita facial.
Paso 2: Aplique a la cara, cuello, y otras
áreas donde sea necesario.
Paso 3: Espere unos minutos antes de aplicar Aloe Nourishing Serum.

Sonya® Aloe Nourishing Serum

Este maravilloso sérum con té blanco restaura y conserva la humedad para
ayudar a mantener la apariencia juvenil de su cutis.
Use por la mañana y por la noche después del tónico Sonya® Aloe   
Refreshing Toner.
Paso 1: Presione el dispensador unas 3 veces sobre la yema de los dedos.
Paso 2: Frótese la yema de los dedos de ambas manos.
Paso 3: Aplique a la cara, cuello y otras áreas donde sea necesario.

Sonya® Aloe Balancing Cream

Esta crema contiene aloevera además de extractos revitalizadores y lo más avanzado
en humectantes, para ayudar a mantener el equilibrio apropiado de humedad  y apariencia de la piel.

Para usar por la mañana y noche después del Sonya® Aloe Nourishing Serum.
Paso 1: Retire la cuchara plástica y el disco debajo de la tapa del recipiente.
Paso 2: Usando la cuchara, coloque la crema en el disco.
Paso 3: Con la yema de los dedos, aplíquese la crema a la cara y el cuello,
luego masajee firmemente sobre la piel.

Sonya® Aloe Deep-Cleansing Exfoliator

Para esas ocasiones cuando su piel necesita exfoliación extra sin la irritación asociada con otros exfoliadores ásperos, este exfoliador con aloevera y gránulos suaves de jojoba, para limpieza profunda, y a la vez delicado, es la solución perfecta.

Para usar aproximadamente 2 veces por semana después de limpiar con Sonya® Aloe Purifying Cleanser.

Paso 1: Humedezca la cara con agua y aplique el Exfoliador a la yema de los dedos.
Paso 2: Masajee la cara y el cuello delicadamente con la yema de los dedos dos a tres minutos, teniendo cuidado de evitar los ojos.
Paso 3: Enjuague con agua tibia, luego seque dándose palmaditas con una toalla limpia.

Aloe vera y Fibromialgia

Un desafío para el siglo XXI

Es un término acuñado en 1976 (del latín fibra, fibra, que se refiere al tejido conjuntivo, del griego mio, músculo y algia, dolor ) que se refiere a un grupo de síntomas y trastornos músculo-esqueléticos poco entendidos…

Principales síntomas:

  • Fatiga extrema
  • Dolor persistente
  • Rigidez variable en tendones, músculos
  • Dificultan las tareas habituales

Trastornos psicológicos:

  • Dificultades para dormir,
  • Rigidez matutina,
  • Dolores de cabeza y problemas con el pensamiento y la memoria, algunas veces llamados «lagunas mentales»

Como apoyar, te lo cuento en este video:

Gracias por dejarme tu opinión, tu comentario o tus preguntas aquí debajo

Enfermé para Sanar

Marina Borensztein

 

 

Marina Borensztein, la historia de una  mujer que entendió que lo que le estaba pasando era para algo, trabajó sobre ella aplicó lo que iba aprendiendo y hoy toda su historia la comparte en un libro, Enfermé para sanar

Aquí un pequeño avance de lo que comparte en su escrito, agotado por completo en su primer edición:

Gracias Marina por tu valentía al compartir e inspirar a otros.

 

 

 

 

 

 

Aquí encontrarás una manera de acercarte el más información acerca del Aloe vera.

Click ACÁ

 

Aloevera y Salud intestinal

Aloe Vera y Salud Intestinal por Petra Staufer en el IX Foro Acce Internacional de Invierno 2014, que se celebró en Nerja, Málaga, los días 5, 6 y 7 de diciembre de 2014. Sigue leyendo

Logré mi Peso saludable COMIENDO

Logre bajar de peso tomando la decisión de hacerlo comiendo y sin pasar hambre. Bajar de peso de esa manera es posible. En el video te muestro como Pedro Vega tuvo el resultado de tomar una buena decisión.

¿Para qué esperar un susto ? Es mejor darse uno la oportunidad de controlar su propio peso y evitar complicaciones en la salud. Contáctanos y te apoyamos 

Bajar de Peso Comiendo

Bajar de Peso Comiendo ha sido y sigue siendo un gran desafío. Mantener el Peso es más difícil, pero no por ello imposible. Si hay muchas personas que lo están logrando entonces porqué no ser uno de ellos. Bajar de Peso Comiendo es nuestra consigna a partir de ahora, y a eso te invitamos con algo probado obviamente por nosotros mismos.

Gracias por dejarme tus comentarios debajo

Los pensamientos curan más que los medicamentos

Entrevista

Los pensamientos curan más que los medicamentos” Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar.

Por: Montse Cano Media: en: El correo del sol: http://elcorreodelsol.com/articulo/los-pensamientos-curan-mas-que-los-medicamentos

ENTREVISTAS DE SALUD Reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos.

Los pensamientos curan

 

Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo “alérgicos” que son los científicos a los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional. Es autor de libros como La biología de la creencia y La biología de la transformación.portada-la-biologia-de-la-creencia

Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?

Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples.

Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?

Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo.

Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel! La industria farmacéutica no quiere que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula?

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener quebienestar depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se intefiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario. Si pones al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana

Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

energia cuanticaComo decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico. La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química

Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.

Y eso enlaza con la física cuántica.

Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

Pero no lo podemos controlar.

Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida. Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote dañ.o

Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido.

Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis celulas y las tralado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que cojo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

 

 

 

Como lograr más energía y regular el peso con aloe vera

Tal vez uno de los principales deseos es tener más energía en esta vida moderna en forma natural, así como encontrar maneras de desintoxicarnos y apoyarnos con nuestro peso. Los jugos de aloe vera son una excelente respuesta para tener en cuenta.

Un breve video te resume la idea.

Gracias por facilitarme tu opinión

 

INFORMACIÓN ESPECIAL AQUÍ  <<<<<<<<——–

ME SANÉ DE FIBROMIALGIA

Les duele el cuerpo. Todo, todo el cuerpo. Demasiado. Están cansadas, no pueden dormir. Alguna vez se pensó que esta enfermedad invalidante era invento de las histéricas, pero hoy está claro que se trata de un trastorno en el sistema nervioso autónomo. Aquí, cuatro mujeres que atravesaron un verdadero calvario doloroso –tildado de crónico por la comunidad médica– cuentan cómo lograron sanarse.

Fuente:: Daniela González  (Chile) http://www.paula.cl

1. Hace nueve años, Andrea (51) entrenaba ocho horas semanales un deporte de alto rendimiento. Le gustaba sentirse fuerte, saber golpear, saber defender su territorio. Hace nueve años tenía 50 kilos en el cuerpo, una figura atractiva, dos hijos chicos, un marido, una vida social activa y una gran empresa.

Pero, a partir de una mañana de 2002 y durante seis años, por más de dos mil mañanas seguidas, sin excepción, se despertó con un dolor en el cuerpo de tal magnitud que la llevó, varias veces, a revolcarse en el piso. Andrea fue parte del 3,4% de las mujeres que tienen fibromialgia, una de las pocas que se sanó y narra su historia con otro nombre porque a veces la gente puede ser muy cruel con las fibromiálgicas y, por eso mismo, sabe que hay cientos de mujeres aguantándose unfibromialgia dolor incomprendido que sí se puede sanar. “¿Relájate?” La mañana en que empezó todo, Andrea abrió los ojos y se sintió repleta de un dolor en el cuerpo, extraño, difuso, profundo, “como quemante, que parecía venir de muy adentro, pero no sabía de dónde exactamente”. No sólo le dolía el cuerpo, también el alma: tres días antes había pasado por un momento muy triste –que prefiere no contar– y la pena seguía ahí. El dolor también.

No podía ni siquiera poner un pie fuera de la cama y, además, sintió cómo le caía encima un cansancio exageradamente extremo. Pensó que era una gripe muy fuerte.

Pasaron un par de días y el dolor no cedió, entonces supo que había algo más y se fue a la unidad de dolor crónico de una clínica.

Tuvo suerte, si se le puede llamar así, porque de inmediato el diagnóstico fue fibromialgia: una enfermedad en la que duelen dramáticamente los músculos, de la cabeza a los pies, que deja postrados en la cama a quienes la padecen, paralizados e invalidados, como si hubieran sido puntos dolorososapaleados. Una afección que no se demuestra por ningún examen de laboratorio. Resultados de resonancias magnéticas perfectos. Músculos perfectos. Articulaciones perfectas. Tendones perfectos. Un mal que, supuestamente, no se pasa nunca. La solución que le dio el médico fue un analgésico potentísimo que le menguó en algo el dolor. “Ándate a vivir al campo, te vas a relajar y se te va a pasar”, le dijo su reumatólogo. “¿Al campo? ¿Con dos niños chicos? ¿Y qué va a pasar con mi trabajo? ¿Qué es eso de ‘relájate’?”, pensó desconcertada. Mientras que en ese tiempo los médicos chilenos no tenían tan clara la película, ella comenzó a investigar por su cuenta la información que se manejaba en Estados Unidos.

“Aquí decían que la enfermedad no existía, que era básicamente como la depresión y cosas por el estilo. Allá estaban haciendo investigaciones con grupos a quienes daban placebo y otros a los que trataban con ciertas drogas, y empezaron a notar que efectivamente había algo físico”. }

Hoy nadie lo niega: las investigaciones científicas de los últimos años han encontrado que cada síntoma de la fibromialgia sí tiene una causa orgánica. “Existe una desregulación del sistema nervioso, tanto en las neuronas que transmiten el dolor desde la médula, como en aquellas que deberían modular el dolor en el cerebro”, dice Lilian Soto, Reumatóloga de la Universidad de Chile y una de las expertas nacionales en el tema.

Un reciente estudio del Departamento de Fibromialgia y Fatiga Crónica de la Clínica Mayo, Estados Unidos, lo puntualiza: se trata de una amplificación central –física– de la percepción del dolor: es decir, una hipersensibilidad a estímulos que normalmente no son dolorosos. Después de hurgar por cientos de papers científicos,

Andrea supo, por ejemplo, de la existencia de la sustancia P, un transmisor del dolor que está muy presente en el líquido cefalorraquídeo de quienes padecen fibromialgia y que baña directamente a todas las estructuras del cerebro. Supo, también, que los fibromiálgicos suelen fibromialgiatener trastornos hormonales que dan explicación al cansancio exagerado que sienten. Y que también existen desregulaciones en los neurotransmisores (que comunican una neurona con otra), lo que afecta en el ánimo.

Y supo que los nervios encargados de transmitir el dolor están permanentemente irritados en los pacientes con fibromialgia. En resumen, había algo físico y no bastaba con “relajarse”.

El dolor de Andrea era tan intenso y el cansancio tan invalidante, que tuvo que contratar a un chofer para poder moverse. “Seguía arrastrándome todas las mañanas.Cada vez que sabía que venía la etapa de actividades de mis hijos en el colegio, me volvía loca. Me preguntaba cómo iba a hacer esto o lo otro. El chofer me acarreaba. Me dolía hasta pararme, era horrible, horrible”.

Cuando Andrea lo recuerda, restriega con la punta de los dedos sus ojos cerrados. Para de hablar. Respira y sigue. “Lo más difícil siempre es la incomprensión de los que te rodean. La incomprensión de los médicos yo la entendía como ‘todavía no sabemos lo que es esto’. Pero que los tuyos no te entiendan era doloroso. Incluso los niños te hostilizan bastante: ‘mamá, pasas mujer flexionada en camadurmiendo’, me decían. Sé que en el fondo querían estar conmigo. El resto te quiere sana, te quiere operativa, que cumplas con tus roles de siempre. A ellos les incomoda mucho que estés enferma”.

Andrea hizo de todo para sanarse. Después de los reumatólogos, hizo acupuntura. Luego se fue a los siquiatras. Uno le dijo que tenía depresión endógena. Otro le dio antidepresivos que la dejaban con ganas de tirarse de un puente.

Le pagó seis millones de pesos a otro doctor que le puso parches de lidocaína en el cuerpo, intentó hacer deporte, se revolcó de dolor en el piso mientras estaba en el sur tratándose con medicina antroposófica y, durante seis años, no le resultó ningún tratamiento para sanarse. Ninguno. Estaba, de verdad, desesperada.

Fue una amiga la que le recomendó a otro siquiatra más. Andrea fue sin fe. Él le dijo que la tendría que medicar, pero con una gran batería de remedios. Cuatro días pasaron. Después de tanto tiempo, se había acostumbrado a despertar en las mañanas y comprobar –como siempre– que el dolor seguía allí. “Y ese día no vino. No vino ni al minuto, ni a los dos minutos, ni a los tres minutos, ni a los cuatro, nada. Me levanté, muerta de miedo de que apareciera. Pero no volvió”.

El tratamiento al que se había sometido Andrea mezclaba dos de los tres fármacos que la Food and Drug Administration (FDA) hoy ha aprobado para tratar la fibromialgia: pregabalina y duloxetina (el tercero es milnacipran).

A ella le dieron la dosis más alta posible. “Lo que hizo el doctor fue sacarme el dolor. Reparar ese desequilibrio en mis neurotransmisores para que yo fuera capaz de llevar una vida de bienestar”. Eso le permitió sanar también el profundo malestar síquico que tenía tras seis años de dolor y quemujer feliz, dice, fue consecuencia de la fibromialgia.

Hoy está segura, además, que el desequilibrio químico se desató por esa tristeza que ya tenía la mañana en que despertara paralizada. “El dolor emocional se convirtió en orgánico y eso no tiene nada de esotérico”.

El eslabón Uno de los médicos que aplica el tratamiento al que se sometió Andrea es Gustavo Quijada, siquiatra del Centro Nevería y especialista en neuroplasticidad. El cerebro, dice Quijada, tiene una doble entrada: una tangible y otra intangible. Neuronas y mente, por decirlo de otra manera. Entonces puede enfermarse desde lo tangible o Gustavo Quijadabiológico (como con drogas) y curarse con lo tangible (como con antidepresivos).

Pero también puede enfermarse desde lo intangible: un dolor emocional puede transformarse en una desregulación química. Y, a la vez, podría sanarse con lo intangible: una terapia o meditación, por ejemplo. En el caso de la fibromialgia, si está ligada a una depresión importante, tendrá mejor pronóstico de sanación porque es posible sanarla con medicamentos y terapia.

Ese es el gran avance en el tratamiento de la fibromialgia: entenderla como una enfermedad compleja y atacarla desde ambos frentes.

Ann Vincent, directora del Departamento de Fibromialgia y Fatiga Crónica de la Clínica Mayo, señala que han tenido varios pacientes capaces de controlar sus síntomas muy bien. “Son capaces de estar muy funcionales al usar un enfoque multidisciplinario que combina los Dra Ann Vincenttratamientos farmacológicos y no farmacológicos, como el yoga”.

 

 

Manuel Martínez, Reumatólogo mexicano experto en el temaDr. Manuel Martínez Lavínquien acaba de lanzar su libro Fibromialgia, el dolor incomprendido–, propone lo que él llama el tratamiento holista de la enfermedad. “Holista, porque cada persona es una unidad bio-sico-social. Es necesario atender sus molestias físicas y su repercusión emocional.

La fibromialgia es un ejemplo de cómo está cambiando la concepción de la enfermedad: es la expresión en el cuerpo de lo anímico. No debiera haber discusión en considerar la fibromialgia como un eslabón perdido entre lo que es puramente sicológico y lo que es puramente biológico”, concluye Quijada.

2. Aulis Tornero (49, ingeniera) es un ejemplo de ese eslabón perdido. Ella estaba viviendo en China porque a su marido lo habían trasladado y ascendido a un cargo muy importante. Pasaban por uno de los mejores momentos económicos de sus vidas, pero un departamento de 300m2 y un auto con chófer no le bastaban a esta mujer que había trabajado toda su vida y que ahora veía su propia carrera estancada. Pasó la Navidad y el Año Nuevo en Chile.

Luego de un vuelo de 33 horas de vuelta a Shanghai, a Aulis le empezaron a doler las rodillas. mujer dolorida fibromialgia“Pensé que era el cansancio típico del viaje, pero esta vez el dolor no paró. Sentía como si hubiera ido al gimnasio después de muchos años y hubiera hecho dos horas de pesas”.

Entonces comenzó el periplo: acupunturistas, médicos, resonancias magnéticas, otros médicos, otras resonancias. Un médico de Hong Kong –tildado como eminencia, dice Aulis– le dijo que tenía inflamada la plica, una membrana que algunas personas tienen dentro de la rodilla. “¿La plica? En mi vida la había escuchado.

Pero bueno, ahí me puse a investigar sobre la plica”. Para tratarse fue al kinesiólogo, le aplicaron ultrasonido, calor, frío, masaje y antiinflamatorios. Pasó cuatro semanas en cama sin poder ir siquiera al baño sola y la supuesta plica no cedía ni un milímetro.

Aulis pidió una silla de ruedas para poder moverse y el médico le propuso otra solución: intervención quirúrgica. Después de seis meses de dolor, Aulis aceptó. La operación no le hizo ni cosquillas. “Siempre presentí que había algo más, que esto no era solamente físico”. Tuvo la certeza de su presunción cuando, por única vez, por un par de horas, después de recurrir a una sanación espiritual, no sintió dolor.

Entonces pensó que su dolor era, en realidad, también espiritual. Aulis se sanó completamente un año después, cuando volvió a Chile y un equipo interdisciplinario de la Fundación Médica San Cristóbal –traumatólogos, sicólogos y kinesiólogos– la trató de fibromialgia. También, dice, se sanó con la ayuda de otro médico que usó técnicas espirituales, que le enseñó a trabajar en ser feliz y a identificar lo que quería decir su cuerpo

4. “Ahora entiendo por qué el dolor lo tenía principalmente en las rodillas. Porque mi cuerpo me estaba haciendo saber que no podía avanzar, que me sentía estancada.

Procesar

Estiró el brazo para tomar un producto en el supermercado y quedó tiesa. “Pero tiesa, tiesa”. Tanto, que Carolina Peña (46) se fue al estacionamiento y casi no pudo sacar el auto porque apenas podía mirar hacia el lado.

Estaba adolorida, sin movimiento. Era viernes y pasó acostada todo el fin de semana. Algo que era absolutamente excepcional en una mujer demasiado trabajadora, empresaria, con cuatro hijos, que salía a correr casi todos los días y que no tomaba ni desayuno en cama.

El primer médico que la vio le dijo que no tenía nada, que se tomara un buen analgésico y listo.

“Doctor, esto no es normal, es demasiado”, le dijo Carolina cuando lo fue a visitar por segunda vez.

Pero es que no te puede doler tanto, no tienes nada en la resonancia magnética”, le respondió él. Lo mismo pasó una tercera vez. “Anda a un psicólogo mejor”, recibió como respuesta.

Carolina se cambió de doctor. Fue a un traumatólogo que le hizo exámenes desde la punta de la cabeza hasta los dedos de los pies. Estaba casi todo normal. Lo único que parecía extraño era que su musculatura tenía exactamente la misma tensión si hacía o no hacía fuerza.

Ahí le diagnosticaron fibromialgia y le aplicaron un tratamiento multidisciplinario: sicólogo, traumatólogo, algo de medicamentos y kinesiólogo. Con la psicóloga que la atendió empezó a darse cuenta que cada vez que no le alcanzaba el tiempo para todo lo que tenía que hacer –hijos, marido y empresa propia– su espalda se resentía. Empezó a procesar sus emociones y a tomar conciencia de que su mente y su cuerpo estaban profundamente conectados. “En mi caso era el estrés. No era la pena ni nada, era el estrés. stress

Antes de que me tratara de la fibromialgia me pasaba lo mismo, la espalda se me apretaba cuando estaba estresada y listo, pero yo no tenía conciencia de por qué era”. Hoy se preocupa de hacer deporte, de que su mente esté tranquila, de hacerse masajes. Hace todo lo que sea necesario porque se muere de miedo de que alguna vez le dé una crisis tan fuerte como la que tuvo. También usa un plano para el bruxismo, que la ayudó a terminar de sanarse por completo.

“Yo no me había dado cuenta de que era tan estresada por dentro. Yo pensaba que era una persona súper feliz, pero con lafibromialgia me empecé a dar cuenta de mis límites y de que tenía que aprender a separar lo importante de lo secundario y a decir lo que quería decir”. Michelle Rivera, sicóloga de la Fundación Médica San Cristóbal, fue quien trató a Carolina.

Ella pertenece a un equipo multidisciplinario que trata pacientes con fibromialgia –entre otras afecciones– y está convencida de que el tratamiento sicológico es tan importante como el de otras disciplinas médicas para que una persona mejore. Como explica Rivera, el perfil sicológico de las pacientes que ha visto en su práctica corresponde a personas obsesivas, muy estructuradas, muy neuróticas, “que tienden a poner en el cuerpo lo que no procesan mentalmente”.

equipo multidisciplinario

Lo que no pasa o no es procesado mentalmente es puesto o manifestado a través del cuerpo, dice. ¿Por qué? Precisamente porque no tienen el tiempo suficiente para procesar sus emociones, porque están enfocadas en las otras prioridades del día a día, en conseguir sus objetivos, obtener resultados. Esto no significa que cualquier mujer que no procese sus emociones se va a enfermar de fibromialgia.

El Reumatólogo Manuel Martínez lo aclara: las mujeres que padecen esta enfermedad tienen, con más frecuencia, componentes genéticos asociados. Sus nervios encargados de transmitir el dolor se irritan con más facilidad ante diferentes tipos de traumatismos o de situaciones estresantes.

“Los componentes genéticos son inamovibles. El medio ambiente y la respuesta individual de las personas ante un medio ambiente hostil son lo que determinan si la enfermedad se desarrolla. Y estos dos últimos factores son modificables”, asegura.

El diagnóstico

Como los músculos, tendones y huesos no presentan ninguna alteración en los pacientes fibromiálgicos, el diagnóstico es básicamente clínico: se basa en el historial médico del paciente. Como explica Omar Valenzuela, Reumatólogo de la Clínica Alemana, hay dos síntomas que no deben faltar: el dolor generalizado que afecte a ambos lados del cuerpo y la fatiga o cansancio intenso, que suele presentarse en las mañanas con una sensación de sueño no reparador y también en la tarde.

Para diagnosticar fibromialgia, los síntomas deben estar presentes al menos por tres meses. Además, existe el examen de los “tender points” o puntos dolorosos. Como explica Miguel Cuchacovich, Reumatólogo y docente de la Universidad de Chile, son 18 los puntos dolorosos que se ubican en partes específicas del cuerpo. Si 11 de ellos duelen al presionarlos, hay 85% de probabilidades de que sea fibromialgia.

Esta enfermedad afecta fundamentalmente a mujeres entre 20 y 55 años. Es 6 veces más frecuente en mujeres que en hombres y la padecen entre 2 y 5% de la población.