Más de la mitad de la población de Argentina sufre de sobrepeso

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  • Dr. Máximo Ravenna / Para Clarín Buena Vida

Los trastornos alimentarios del siglo XXI han adquirido características que hacen que su estudio y tratamiento requiera un enfoque mulitidisciplinario por la alta prevalencia  y complejidad.

A las conductas relacionadas a la obesidad, como atracón, comer compulsivo, se deben agregar otros trastornos como la bulimia y la anorexia, y las patologías mixtas.

Hoy la obesidad deja de ser considerada un problema de origen solamente metabólico para enraizarse a estados emocionales, filosóficos y sociológicos por el peso del medio sobre el que padece el problema,

Sin olvidar las implicancias económicas como causa (industria alimentaria) y consecuencia (enormes pérdidas y gastos en los presupuestos para la salud y la marcha del rendimiento laboral)

En niños de 8 a 14 años, 1 de cada 4 padece de sobrepeso y/o obesidad y el 10% de estos tiene serios problemas anímicos a corta edad.

Entre el 54 y el 60% de la población en nuestro país padece de sobre peso y obesidad y el avance es constante.

El vivir agitado y ansioso, la competencia como situación de estrés,  el consumo, el sedentarismo, las 7 horas promedio de los individuos frente a algún tipo de  pantalla hacen que pensemos que la vinculación interhumana esta acortada, y acotada.

El estrés crónico (distress) lleva a un esfuerzo enorme de sobreadaptación riesgosa (alostasis) para recuperar un cierto equilibrio patológico e inestable.

Un problema que se paga caro

El costo es alto: aumento de enfermedades de la civilización, trastornos coronarios, ACV, ingesta compulsiva, obesidad, diabetes, violencia por dificultad de comunicación, drogadicción, alcoholismo y demás excesos.
El estrés lleva a comer mal. El comer mal lleva a la obesidad o diabetes. Y a su vez éstos generan preocupación, desgaste y más ingesta como vía de escape (“atajos”).sobrepeso riesgos

El efecto de comer ciertos alimentos (hidratos de carbono refinados, sal, azúcar y harinas) agrega un nuevo componente conflictivo que es la dependencia química, la hiperestimulación del “placer” en los centros cerebrales, la repetición compulsiva,

La exacerbación de olores, gustos, sabores y consistencia alimentaria, es un factor perpetuo de las patologías que se van entrelazando insidiosamente en el cuerpo.

Es preciso vivir en atención y no en tensión, conscientes y no en automático, teniendo conciencia del momento en que hacemos algo (la reflexión en la acción lleva a percibir las consecuencias no saludables)

Estar atento implica estar en el aquí y ahora, evita que el estrés y su derivación en conductas indeseadas dominen el vivir cotidiano, acorte los períodos del bienestar y genere la posible y riesgosa sobreadaptación y resignación a un vivir no deseado.

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